El ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, afirmó el lunes que el país cuenta con numerosos simpatizantes.
"Tenemos muchísimos partidarios. Nuestra lógica, nuestra verdad, es reconocida y despierta simpatía", declaró el alto diplomático ante profesores y estudiantes del Instituto Estatal de Relaciones Internacionales de Moscú (MGIMO).
En el mismo contexto, habló de la necesidad de reforzar la influencia de Rusia en el mundo. "Por supuesto, hay que hacerlo. Nosotros trabajamos en ello", dijo. "Hemos creado asociaciones eficaces como la Organización de Cooperación de Shanghái, los BRICS y muchas otras, y hemos establecido vínculos con otros grupos de integración", señaló.
"Ellos quieren trabajar mucho con nosotros porque también en la economía siempre buscamos soluciones mutuamente beneficiosas. Y no intentamos decir que, si no me entregas tierras raras, entonces tendrás unos aranceles que no te van a gustar. Ese no es nuestro método, ya saben ustedes de quién son esos métodos", explicó, aludiendo a la política del presidente estadounidense, Donald Trump.
Según el canciller, el principal y decisivo impacto en la percepción que se tiene de Rusia en el mundo y en las perspectivas de su influencia "lo dará y lo está dando la situación en el frente".
"Precisamente en esto consisten nuestras principales tareas como Ministerio de Relaciones Exteriores: garantizar el trabajo más eficaz posible, el apoyo diplomático y político a la operación militar especial, explicar sus raíces y sus causas, y explicar nuestra postura, que ya habría permitido poner fin a esta guerra en condiciones justas, las que el presidente [Vladímir Putin] planteó ya en 2024", argumentó.
"[Es necesario] terminar esta guerra de tal manera que no vuelva a haber nazismo en Europa, que ha vuelto a extender aquí su metástasis. Dejar en el poder a un régimen que vuelve a enterrar con honores, arrodillado, las cenizas de criminales nazis significaría, no sueno ahora grandilocuente, creo que esta es una cuestión muy importante, significaría traicionar a quienes derrotaron al nazismo en 1945. Y eso simplemente no puede estar presente en nuestro código genético", resumió Lavrov.


